Justicia Social

Malvinas bajo Milei: la política exterior que debilita la soberanía

Veteranos de Malvinas con camperas azules frente a un monumento costero en una tarde nublada
Veteranos de Malvinas con camperas azules frente a un monumento costero en una tarde nublada

Datos clave

  • Presupuesto de Defensa 2024 cayó a 0,5% del PBI, mínimo histórico (ASAP)
  • Reino Unido anunció inversión de £ 1.600 millones en base Mount Pleasant
  • Cancillería aceptó identificación de soldados y vuelos sin contrapartida soberana
  • Veteranos del CECIM denunciaron 'entrega inédita' del reclamo por Malvinas
  • Argentina se abstuvo en foros multilaterales donde antes reclamaba por Malvinas

El Atlántico Sur se militariza mientras Cancillería mira para otro lado

En los últimos meses, el Reino Unido aceleró una serie de movimientos militares en el Atlántico Sur que, en cualquier otra gestión argentina, hubieran gatillado una protesta formal. Londres confirmó una inversión millonaria para modernizar la base de Mount Pleasant, en Malvinas, y realizó ejercicios con misiles Rapier y sistemas Sky Sabre, según informó el propio Ministerio de Defensa británico. A esto se suma la prospección sísmica en aguas circundantes y el refuerzo del patrullaje del HMS Forth.

La reacción de la Cancillería argentina, bajo la conducción de Diana Mondino primero y Gerardo Werthein después, fue notoriamente tibia. No hubo convocatoria al embajador británico, no hubo comunicado con firmeza jurídica, no hubo denuncia en Naciones Unidas con el tono que caracterizó a gestiones anteriores. La escalada de tensión en Malvinas se procesa, desde la política exterior de Milei, como si fuera una noticia menor.

El contraste con el pasado reciente es brutal. Durante los gobiernos kirchneristas, incluso ante movimientos militares mucho menores, la respuesta incluía protesta formal, presentación ante el Comité de Descolonización de la ONU y coordinación con países latinoamericanos. Hoy, en cambio, la agenda soberana quedó subordinada a la búsqueda de sintonía ideológica con el bloque anglosajón.

El desguace de la Secretaría de Malvinas

Uno de los gestos más elocuentes fue el desmantelamiento de la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, creada en 2020 bajo el gobierno de Alberto Fernández con Daniel Filmus al frente. Esa estructura tenía rango de secretaría de Estado y coordinaba política, investigación histórica y gestión ante organismos internacionales. Milei la degradó a subsecretaría, con presupuesto recortado y sin capacidad operativa real.

La señal simbólica es contundente: Malvinas dejó de ser una política de Estado para pasar a ser un trámite burocrático menor. Como analizamos en El territorio que Milei entrega mientras el delirio distrae, la lógica es siempre la misma: mientras la agenda pública se satura con provocaciones culturales, decisiones estructurales de soberanía se toman sin debate.

El ex canciller Jorge Taiana lo definió con precisión ante Página/12: "Se está desmontando el andamiaje institucional que sostuvo el reclamo durante cuatro décadas". Y no es una exageración retórica. La cuestión Malvinas es una de las pocas políticas de Estado que sobrevivió a todos los signos políticos desde 1983. Hasta ahora.

Presupuesto de Defensa: el ajuste que deja al país indefenso

La contracara material del retroceso diplomático es el ajuste sobre las Fuerzas Armadas. Según datos de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP) y del propio Ministerio de Economía, el presupuesto de Defensa cayó en 2024 a niveles cercanos al 0,5% del PBI, uno de los pisos históricos más bajos desde el retorno de la democracia. La cifra contrasta con los compromisos asumidos por Argentina en foros de defensa regional.

Esto no es un dato técnico menor. Significa aviones que no vuelan, buques que no navegan y sistemas de radar que quedan obsoletos justo cuando el Reino Unido moderniza su capacidad en el teatro de operaciones del Atlántico Sur. La compra de los F-16 daneses, presentada como modernización, se hizo bajo condiciones que expertos consultados por Ámbito calificaron de "favorables al vendedor y limitadas en autonomía".

El paralelismo con otras áreas del Estado es evidente. Como mostramos en Inversión pública en educación y salud: qué está en juego en Argentina, el ajuste no es neutro: define qué país queremos ser. Un Estado que se desarma no puede defender su territorio, sus recursos ni su gente.

La voz de los veteranos: "Nos están entregando lo que defendimos"

Las organizaciones de veteranos de Malvinas fueron de las primeras en advertir el giro. El Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (CECIM) publicó comunicados denunciando lo que llamaron "una entrega inédita desde el menemismo". Ernesto Alonso, uno de sus referentes históricos, sostuvo que "nunca vimos un gobierno que renunciara tan explícitamente al reclamo".

El malestar no se limita a los sectores identificados con el peronismo. Veteranos de distintas extracciones políticas coincidieron en cuestionar:

  • La aceptación de vuelos comerciales desde terceros países hacia las islas sin contrapartida.
  • El silencio ante los ejercicios militares británicos con misiles.
  • La ausencia argentina en foros multilaterales donde antes se planteaba el reclamo.
  • El desfinanciamiento de programas de identificación de caídos y de memoria histórica.
  • La falta de coordinación con la CELAC y el Mercosur en materia de soberanía atlántica.

La memoria de Malvinas, como parte constitutiva de la identidad democrática argentina, se conecta directamente con la agenda de Educación en derechos humanos: pilar democrático en Argentina. Renunciar al reclamo soberano es también renunciar a una forma de contar quiénes somos.

El acuerdo Foradori-Duncan, recargado

La política exterior de Milei retoma, y profundiza, la lógica del acuerdo Foradori-Duncan firmado en 2016 durante el macrismo. Aquel pacto habilitó cooperación con el Reino Unido sobre pesca, hidrocarburos y conectividad aérea sin obtener nada tangible en la disputa soberana. Hoy se avanza un paso más: se ofrecen gestos sin siquiera pedir el paraguas de soberanía.

La visita del canciller británico David Cameron a las islas en febrero de 2024 fue emblemática. Cameron declaró que Malvinas "serán británicas mientras quieran serlo", y la respuesta argentina fue una nota diplomática de bajo perfil. Ninguna medida concreta, ninguna escalada en foros internacionales, ninguna articulación con aliados regionales.

Este patrón conecta con la política económica del gobierno, analizada en El plan de deuda de Caputo: soberanía en venta al mejor postor. La renuncia a la soberanía no es solo territorial: es económica, financiera y simbólica. Todas las dimensiones se articulan en un mismo proyecto de subordinación.

El costo geopolítico: Argentina se queda sin aliados

Otro efecto silencioso del giro mileísta es el aislamiento regional. Durante décadas, Argentina construyó consensos en América Latina y en el Movimiento de Países No Alineados para sostener el reclamo. La UNASUR, la CELAC, el Mercosur, el G77 fueron espacios donde el reclamo por Malvinas obtenía respaldo casi unánime.

El alineamiento explícito con Estados Unidos e Israel, y el distanciamiento con Brasil, China y buena parte de la región, dejaron a Argentina sin la red de apoyos que hacían del reclamo una posición fuerte. Como advirtió el ex embajador Alicia Castro, "sin aliados regionales, el reclamo pierde peso específico y se convierte en un gesto ritual".

El mapa geopolítico global también cambió. La guerra en Ucrania, la disputa por el Atlántico Sur como zona de proyección hacia la Antártida, el interés creciente por los recursos ictícolas y de hidrocarburos del área hacen que la desidia argentina sea todavía más grave. Otras potencias ocuparán el vacío que deja la política exterior de Milei.

Qué recuperar: soberanía como política de Estado

Restituir el reclamo por Malvinas como política de Estado exige más que declaraciones. Requiere reconstruir capacidades diplomáticas, presupuesto de Defensa acorde a las necesidades reales, articulación regional y una narrativa pública que vincule Malvinas con la agenda de derechos humanos, memoria y desarrollo soberano.

El camino que abrió Filmus en 2020 mostró que era posible: instalar la cuestión en la agenda educativa, coordinar con universidades públicas la investigación histórica, y mantener presencia activa en foros internacionales. Nada de eso es irreversible. Pero cada mes que pasa bajo la actual política exterior consolida un statu quo que después será más difícil revertir.

Malvinas no es una causa nostálgica ni una consigna vacía. Es, como sostiene la Constitución Nacional en su Disposición Transitoria Primera, un objetivo irrenunciable del pueblo argentino. Y como toda causa nacional, se defiende con Estado presente, presupuesto real y política exterior activa. Todo lo contrario a lo que hoy ofrece la gestión libertaria.

Fuentes citadas

  1. Ministry of Defence UK — Comunicados oficiales sobre inversiones y ejercicios militares en Malvinas.
  2. Cancillería Argentina - Malvinas — Posición oficial argentina y marco jurídico del reclamo soberano.
  3. ASAP - Asociación Argentina de Presupuesto — Análisis de ejecución presupuestaria de Defensa y otros ministerios.
  4. Página/12 — Cobertura de declaraciones de ex cancilleres y análisis del retroceso soberano.
  5. Comité de Descolonización ONU — Foro multilateral donde Argentina históricamente sostuvo el reclamo por Malvinas.

Preguntas frecuentes

¿Qué medidas concretas tomó el gobierno de Milei sobre Malvinas?
Degradó la Secretaría de Malvinas a subsecretaría, aceptó vuelos y estudios británicos sin exigir contrapartida soberana, y redujo la presencia argentina en foros multilaterales. Además, recortó el presupuesto vinculado a programas de memoria e identificación de caídos.
¿Cuánto se redujo el presupuesto de Defensa en 2024?
Según ASAP y el Ministerio de Economía, cayó a niveles cercanos al 0,5% del PBI, uno de los pisos históricos desde 1983. En términos reales, implica menos operatividad de aviones, buques y sistemas de radar.
¿Qué inversiones militares hizo el Reino Unido en las islas?
Londres anunció una inversión millonaria en la base de Mount Pleasant y realizó ejercicios con misiles Rapier y Sky Sabre. También reforzó el patrullaje con el HMS Forth y avanzó en prospección sísmica en aguas circundantes.
¿Qué diferencia hay con la política exterior de gobiernos anteriores?
Los gobiernos kirchneristas y también, con matices, el alfonsinismo mantuvieron el reclamo activo en foros internacionales y coordinaron respuestas regionales. Milei subordinó la cuestión al alineamiento con el bloque anglosajón, sin exigir avances soberanos.
¿Qué dicen los veteranos de Malvinas sobre esta política?
Organizaciones como el CECIM La Plata denunciaron una "entrega inédita" desde el menemismo. Referentes históricos como Ernesto Alonso sostienen que nunca vieron un gobierno renunciar tan explícitamente al reclamo por la soberanía.
¿Se puede revertir este retroceso?
Sí, pero requiere reconstruir capacidades diplomáticas, restablecer la Secretaría de Malvinas con rango pleno, recomponer el presupuesto de Defensa y rearticular alianzas regionales. Cada mes de inacción consolida un statu quo más difícil de revertir.