Justicia Social

Larreta y el 'centro': cuando la moderación es el ajuste con buena cara

Mujer mayor con bolso de tela espera en fila frente a sucursal bancaria porteña.
Mujer mayor con bolso de tela espera en fila frente a sucursal bancaria porteña.

La escena que Larreta no ve

Era martes a las nueve de la mañana en la sucursal del Banco Nación de Floresta. Graciela, 71 años, maestra jubilada, esperaba en la fila con un bolsillo de tela azul que ya tiene más años que algunos diputados en ejercicio. Cobró ese mes 280.000 pesos. El alquiler de su pieza en Caballito le sale 210.000. "El resto lo administro como puedo", dijo, sin dramatismo, como quien describe el clima. Esa mañana, Horacio Rodríguez Larreta estaba en algún estudio de televisión pidiendo, según informó Examedia, que la Argentina evite "caer en los extremos" de cara a las elecciones de 2027.

Graciela no sabe si es un extremo. Sabe que no le alcanza.

El centro como operación política

Hay una tradición larga en la política argentina —y en la latinoamericana en general— de usar la palabra "centro" como si fuera sinónimo de cordura, de equilibrio, de adultos en la sala. Es una operación inteligente: quien se ubica en el centro implícitamente convierte a sus adversarios en fanáticos. Los que defienden el aumento de jubilaciones son "populistas". Los que cuestionan el endeudamiento con el FMI son "radicales". Los que piden paritarias a la altura de la inflación son "extremistas".

Pero el centro no existe en el vacío. Tiene contenido. Y el contenido histórico del centro que Larreta representa —el PRO moderado, el republicanismo de Palermo Hollywood— es muy concreto: desregulación laboral, tarifazos, endeudamiento externo, transferencia de recursos hacia los sectores concentrados de la economía. Lo hizo en la Ciudad de Buenos Aires durante sus años de gestión. Lo apoyó cuando Macri lo hizo a nivel nacional. El centro, en su versión, siempre termina siendo el mismo programa con mejor packaging.

Qué significa "extremo" en la Argentina de 2026

Vale la pena hacer el ejercicio. Si Larreta pide evitar los extremos, ¿cuáles son esos extremos que le preocupan?

Del lado que él llama "populismo": la defensa de la industria nacional, la regulación del comercio exterior para evitar la fuga de divisas, la inversión pública en salud y educación, la actualización de haberes previsionales por ley. Del lado que llama "anarcocapitalismo" o "libertarismo": la destrucción del Estado, la dolarización salvaje, el desmantelamiento de derechos laborales.

La trampa está en que esos dos "extremos" no son equivalentes. Uno es un programa que históricamente mejoró los indicadores de distribución del ingreso en la Argentina —el coeficiente de Gini cayó sostenidamente entre 2003 y 2015, según datos del INDEC—. El otro es un experimento que en sus versiones más crudas dejó hambre y desocupación. Presentarlos como dos caras simétricas de una misma irracionalidad es, en el mejor de los casos, un error analítico. En el peor, es una mentira funcional a los intereses del poder económico concentrado.

El Estado no es un extremo: es la condición de posibilidad

El futuro se construye desde el Estado. No es una consigna: es una lectura de la historia económica argentina y de cualquier país que haya logrado desarrollo con inclusión. Corea del Sur no se industrializó con el mercado libre. Alemania reconstruyó su aparato productivo con planificación estatal. Brasil expandió su clase media en los años del lulismo con políticas activas de distribución y crédito público.

En Argentina, cada vez que el Estado se retiró —1976, 1989, 2015— los indicadores sociales se deterioraron. Cada vez que volvió a intervenir activamente —1945, 2003, 2020— hubo recuperación. Eso no es dogma: es evidencia empírica. Y la propuesta de Larreta, más allá de sus matices retóricos, implica un Estado que administra la austeridad con más delicadeza, no un Estado que redistribuye con convicción.

Graciela, en la fila del banco, no necesita un Estado moderado. Necesita un Estado presente.

2027: la disputa real que se viene

La jugada de Larreta tiene lógica electoral. Con La Libertad Avanza ocupando el espacio de la derecha dura y el kirchnerismo consolidado como oposición, el ex jefe de Gobierno busca el lugar del "adulto responsable" que convoca a los desencantados de ambos lados. Es una estrategia que funcionó parcialmente en 2023 hasta que Milei le comió el espacio por derecha.

Pero el problema no es la estrategia de Larreta. El problema es que el debate que él propone —moderación vs. extremos— es el debate equivocado. La Argentina de 2026 necesita discutir qué hacemos con una deuda externa que condiciona cada decisión de política económica, qué hacemos con una estructura productiva que no genera divisas genuinas, qué hacemos con un sistema previsional que no garantiza dignidad en la vejez. Esas preguntas no tienen respuesta en el centro: tienen respuesta en la política con contenido.

La crónica de Graciela no es una anécdota emotiva para ilustrar una columna. Es el termómetro de lo que pasa cuando el Estado se corre, cuando la moderación se convierte en política pública. Los 70.000 pesos que le sobran después del alquiler son el resultado concreto de años de decisiones que alguien presentó como racionales, equilibradas, alejadas de los extremos.

Sin extremos ni sin Estado no hay futuro

En Eduqueros sostenemos que el futuro se construye desde el Estado porque no hay otra manera de garantizar que ese futuro les llegue a todos. No a los que pueden pagarlo. No a los que tienen acceso al crédito internacional. A todos.

Larreta puede seguir pidiendo mesura y equilibrio. Nosotros vamos a seguir contando la historia de Graciela, del docente que cobra en cuotas, del pibe que almuerza en el comedor escolar porque en su casa no alcanza. Esas historias no son extremismos: son la realidad que cualquier proyecto político serio tiene que tomar como punto de partida, no como obstáculo incómodo a moderar.

La disputa de 2027 no va a ser entre el centro y los extremos. Va a ser entre quienes creen que el Estado es parte del problema y quienes sabemos que es la única herramienta colectiva que tenemos para resolverlo.

Fuentes citadas

  1. Examedia / Parlamentario — Larreta pidió evitar 'caer en los extremos' — Fuente original de la declaración de Larreta sobre las elecciones 2027.
  2. INDEC — Distribución del ingreso y coeficiente de Gini — Serie histórica de indicadores de desigualdad del ingreso en Argentina, utilizada para contextualizar el impacto de distintos modelos económicos.
  3. Página/12 — Cobertura política y económica argentina — Referencia de contexto para el análisis del escenario electoral 2027 y el reposicionamiento de los actores del PRO.

Preguntas frecuentes

¿Qué propuso concretamente Larreta respecto a las elecciones de 2027?
Según la información disponible, Larreta hizo un llamado a evitar 'caer en los extremos' de cara a las elecciones de 2027, reposicionándose en un lugar de moderación política. No trascendieron propuestas programáticas específicas en esa declaración.
¿Qué es el 'centrismo' en el contexto político argentino?
En Argentina, el discurso del 'centro' suele ser utilizado por sectores del PRO y el radicalismo para diferenciarse tanto del kirchnerismo como de la derecha libertaria. Históricamente, las gestiones que se autoproclamaron centristas implementaron programas de ajuste fiscal, desregulación y endeudamiento externo.
¿Qué pasó con la distribución del ingreso en los gobiernos kirchneristas?
Según datos del INDEC, el coeficiente de Gini —que mide desigualdad— cayó de manera sostenida entre 2003 y 2015, período de gestión kirchnerista, lo que indica una mejora en la distribución del ingreso. Ese indicador se deterioró en el período 2015-2019.
¿Por qué Eduqueros cuestiona la posición de Larreta?
Porque entendemos que presentar la defensa del Estado, los derechos sociales y la soberanía económica como 'extremismo' es una operación política que beneficia a los sectores que históricamente se opusieron a esas políticas. El debate real no es moderación vs. extremos, sino qué modelo de país queremos y quién carga con los costos de cada decisión.
¿Qué rol debería tener el Estado en la Argentina según la línea editorial de Eduqueros?
Sostenemos que el Estado es la principal herramienta de redistribución, planificación y garantía de derechos. No es un extremo ideológico: es la condición necesaria para que el desarrollo económico tenga impacto en la vida concreta de las mayorías, como lo demuestra la historia argentina y la experiencia comparada internacional.