Soberanía Económica

La desinformación como política: Milei y el ruido que oculta el ajuste

Mujer en parada de colectivo mirando su celular con bolsas de almacén a sus pies
Mujer en parada de colectivo mirando su celular con bolsas de almacén a sus pies

Una desmentida que dice más de lo que niega

EFE Verifica publicó esta semana una verificación de hecho puntual: Milei no republicó ninguna imagen de la bandera argentina con la estrella de David. La agencia española hizo su trabajo: rastreó la imagen, consultó las cuentas oficiales del presidente y concluyó que la publicación era falsa. Punto. Eso está bien.

Pero una desmentida también es una radiografía del momento político. Y lo que revela esta radiografía no es tanto la maldad de quienes fabrican montajes —que los hay, en todos los sectores— sino el ecosistema de confusión permanente en el que transcurre la Argentina de Milei. Un ecosistema que, conviene decirlo con todas las letras, le resulta extraordinariamente conveniente al oficialismo.

El ruido como escudo del ajuste

Hay una vieja intuición gramsciana que la comunicación política contemporánea convirtió en técnica: si no podés dominar el relato, saturá el espacio. Cuando la agenda pública está ocupada por imágenes virales, desmentidas, tuits fuera de contexto y polémicas de 48 horas, los datos estructurales de la economía quedan fuera de foco.

¿Cuáles son esos datos? El INDEC registró una caída del salario real que, acumulada desde diciembre de 2023, supera el 20% en términos de poder adquisitivo para amplias franjas del empleo formal privado. La industria manufacturera acumula meses de retracción en su nivel de actividad. El consumo interno —motor histórico del mercado argentino, como bien documentó Eduardo Basualdo en sus análisis sobre los ciclos de acumulación— está deprimido en rubros que van desde indumentaria hasta electrodomésticos.

Esas cifras no aparecen en el trending topic. Aparece, en cambio, la imagen falsa de una bandera. Y mientras se debate lo que Milei no hizo, nadie discute lo que sí hizo: desregular el mercado de medicamentos, liberar el precio de los alquileres, recortar transferencias a universidades y hospitales públicos, y subordinar la política económica a las metas del FMI.

Soberanía informativa como condición de la soberanía económica

Desde Eduqueros sostenemos que el futuro se construye desde el Estado, pero también desde la conciencia colectiva. Y la conciencia colectiva necesita información de calidad para poder actuar. No alcanza con que el Estado tenga buenas políticas si la ciudadanía está navegando en un mar de desinformación que la deja sin brújula.

La soberanía económica —ese concepto que para nosotros no es retórica sino programa— requiere una ciudadanía que pueda identificar quién toma las decisiones, qué intereses representan y cuáles son sus consecuencias materiales. Cuando el debate público se fragmenta en verificaciones de imágenes trucadas, esa capacidad de lectura crítica se erosiona. No porque la gente sea tonta, sino porque el volumen de ruido supera la capacidad de procesamiento de cualquier persona que además trabaja, cuida a sus hijos y llega a fin de mes con lo justo.

Axel Kicillof lo señaló en más de una oportunidad: la batalla cultural no es separable de la batalla económica. El modelo de valorización financiera que describe Basualdo necesita, para sostenerse, que las mayorías no logren articular una demanda coherente de transformación. La desinformación —fabricada, amplificada o simplemente tolerada— es parte de ese dispositivo.

Lo que la verificación no puede hacer sola

El trabajo de fact-checking es necesario y hay que reivindicarlo. EFE Verifica, Chequeado, Reverso y otros medios especializados cumplen una función democrática real. Pero sería ingenuo pensar que alcanza.

La verificación actúa sobre síntomas. El problema estructural es otro: una arquitectura de plataformas digitales que premia el contenido que genera reacción emocional —indignación, miedo, risa— por encima del contenido que genera comprensión. En ese ecosistema, el montaje de una bandera viraliza en minutos y la desmentida llega horas o días después, cuando el daño ya está hecho.

Frente a eso, la respuesta no puede ser solo más fact-checking. Tiene que haber política pública de educación mediática, regulación de plataformas que hoy operan en la Argentina sin pagar impuestos proporcionales a su facturación local, y medios públicos robustecidos que ofrezcan una alternativa de calidad. Todo eso, claro, requiere Estado. Requiere exactamente lo que el modelo de Milei se propone desmantelar.

El costo de la distracción en términos concretos

Volvamos a los números, porque en Eduqueros creemos que la economía no es abstracta sino que tiene cara y cuerpo.

Cada semana que el debate público se consume en fake news es una semana menos de presión ciudadana sobre las variables que sí importan: la evolución del índice de precios al consumidor, la tasa de desempleo, el nivel de actividad industrial, la situación de las paritarias. Son variables que determinan si una familia puede comer bien, si un joven puede conseguir su primer trabajo formal, si una pyme puede seguir pagando sueldos.

CIFRA-CTA y el propio INDEC han documentado que la recuperación del salario real en Argentina históricamente estuvo ligada a períodos de crecimiento industrial y consumo interno sostenido —exactamente el modelo que el ajuste actual está desarmando pieza por pieza. Discutir imágenes falsas mientras eso ocurre no es neutralidad: es, aunque sea involuntariamente, complicidad con el statu quo.

La tarea que nos queda

Este artículo no es una defensa de quien fabricó la imagen falsa —sea quien sea, esa práctica daña el debate democrático y hay que decirlo sin ambigüedades. Tampoco es un ataque a EFE por hacer bien su trabajo de verificación.

Es una invitación a ampliar el foco. A preguntarnos no solo si tal imagen es falsa, sino por qué vivimos en un clima donde las imágenes falsas circulan con más velocidad que los datos reales. A entender que la desinformación no es un problema técnico de plataformas: es un problema político que tiene beneficiarios concretos.

Y a recordar que la mejor vacuna contra la desinformación no es la desmentida individual, sino la educación popular, el acceso a medios públicos de calidad y una ciudadanía con tiempo libre y herramientas para pensar. Todo eso, insistimos, se construye desde el Estado. No a pesar del Estado: desde él.

Fuentes citadas

  1. EFE Verifica — Verificación de la imagen viral — Fuente original de la verificación de hecho sobre la imagen atribuida a Milei.
  2. INDEC — Índice de Salarios — Datos oficiales sobre la evolución del salario nominal y real en Argentina, base para el análisis de poder adquisitivo.
  3. Página/12 — Cobertura económica — Medio de referencia para el análisis del impacto del ajuste sobre el consumo interno, el empleo formal y la industria manufacturera.

Preguntas frecuentes

¿Es verdad que Milei republicó una imagen con la estrella de David sobre la bandera argentina?
No. Según la verificación de EFE Verifica, esa imagen es falsa y no fue publicada ni republicada por el presidente Milei en sus cuentas oficiales.
¿Por qué Eduqueros habla de ajuste económico si la noticia es sobre una imagen viral?
Porque entendemos que el ruido informativo tiene consecuencias políticas concretas: desplaza del debate público las variables económicas que afectan el salario real, el empleo y el consumo interno. La desinformación no es un fenómeno aislado del modelo económico en curso.
¿Cuánto cayó el salario real desde que asumió Milei?
Según datos del INDEC y análisis de CIFRA-CTA, el salario real acumula una caída superior al 20% desde diciembre de 2023 para amplias franjas del empleo formal privado, aunque la recuperación parcial varía según el sector y el acuerdo paritario.
¿Qué tiene que ver la desinformación con la soberanía económica?
La soberanía económica requiere ciudadanos informados que puedan identificar quién toma las decisiones y con qué consecuencias. Cuando el debate público está saturado de fake news, esa capacidad de lectura crítica se erosiona y el modelo de ajuste avanza con menos resistencia organizada.
¿Qué propone Eduqueros frente a la desinformación?
Educación mediática en todos los niveles, regulación de plataformas digitales que operen con criterios de interés público, y fortalecimiento de los medios públicos. Todas medidas que requieren un Estado activo, no su retiro.