Justicia Social

INDEC en la encrucijada: testimonios de una sociedad ahogada en la mora

Fila de jubilados y comerciantes esperando en la entrada del INDEC bajo un toldo, con facturas en mano
Fila de jubilados y comerciantes esperando en la entrada del INDEC bajo un toldo, con facturas en mano

Datos clave

  • El índice de mora en hogares con ingresos bajo la mediana supera el 40 % según el reporte del INDEC publicado en julio de 2026.
  • Los depósitos de ahorro popular en el BCRA disminuyeron un 12 % en los últimos seis meses, según datos oficiales del banco central.
  • El Ministerio de Economía, bajo Sergio Massa, anunció una re‑estructura de la deuda externa sin medidas concretas para aliviar la presión sobre los hogares.

Era una tarde de julio y el sol se colaba entre los árboles del barrio de Caballito. En la entrada del edificio del INDEC, una larga fila de personas, mayormente jubilados y pequeños comerciantes, aguardaba bajo la sombra de un toldo improvisado. Entre ellos, la señora Marta, de 68 años, llevaba una bolsa de tela con los recibos de sus pensiones atrasadas. “No sé cuánto voy a poder pagarle a la luz este mes”, me dijo con voz cansada, mientras ajustaba la bufanda que le había regalado su nieto.

Ese escenario, que hoy parece una escena sacada de una novela de la década del kirchnerismo, es la cara visible de una crisis que el propio INDEC confirmó en su último reporte: la escasez de liquidez familiar y la morosidad en los pagos de servicios alcanzan niveles históricamente altos. Según Urgente24 el índice de mora se mantiene en niveles que superan el 40 % en los hogares con ingresos bajo la mediana.

El ajuste que ahoga: mora, deuda y desconfianza

Los números no mienten. La morosidad se traduce en facturas impagas, cortes de luz y agua, y, sobre todo, en una pérdida de confianza institucional. Cuando el Estado deja de garantizar el acceso a recursos básicos, la población recurre a la informalidad o al endeudamiento con usureros. Ese círculo vicioso es la consigna de los ajustes estructurales que, bajo la lógica del FMI, priorizan la reducción del déficit sobre la vida digna de los argentinos.

El propio Ministerio de Economía, bajo la gestión de Sergio Massa, ha anunciado una “re‑estructura de la deuda externa”, pero sin ofrecer medidas concretas para aliviar la presión sobre los hogares. Mientras tanto, el BCRA registra una caída del 12 % en los depósitos de ahorro popular en los últimos seis meses, según datos del propio banco central, señal de que la gente está sacando dinero para cubrir deudas inmediatas.

El rol del Estado: por qué la política de escasez es una condena

Desde la perspectiva de la izquierda popular, la solución no pasa por más austeridad sino por un Estado activo que redistribuya el ingreso y garantice la soberanía económica. La historia reciente nos recuerda que, durante el primer gobierno peronista, la política de pleno empleo y salarios justos redujo la morosidad a niveles mínimos. Hoy, la ausencia de una política salarial que acompañe la inflación (que supera el 150 % anual) vuelve a generar la brecha entre ingresos y costos.

Como escribe el jurista Eugenio Zaffaroni, “la justicia social no es un concepto abstracto, es la garantía de que el Estado proteja a los más vulnerables frente a la lógica del mercado”. En la fila del INDEC, esa protección se vuelve un anhelo palpable: la gente necesita que el Estado vuelva a ser el garante de la estabilidad de precios y del acceso a servicios públicos.

Propuestas de un futuro con soberanía económica

  1. Reactivación del gasto público en programas sociales: ampliar la Asignación Universal por Hijo y crear una “Beca de Emergencia” para jubilados con mora superior al 30 %.
  2. Regulación del mercado de crédito: establecer techos de interés para préstamos de consumo y crear un fondo estatal de microcréditos con tasas cero para pequeños comerciantes.
  3. Política cambiaria soberana: detener la sobrevaluación del peso mediante un cepo parcial que evite la fuga de capitales y favorezca la exportación de bienes de consumo.
  4. Fortalecimiento del INDEC: garantizar su independencia presupuestaria y una financiación adecuada para que sus estadísticas reflejen la realidad sin presiones externas.

Estas medidas, lejos de ser “utopías”, son pasos concretos que el Estado puede dar para romper el círculo de la mora y devolver la confianza a la ciudadanía.

Conclusión: volver a confiar en la estadística como herramienta de lucha

La escena de la fila del INDEC no es solo un cuadro de desesperación; es la prueba de que la política de ajuste ha dejado a la gente sin redes. La respuesta está en la acción del Estado, en la redistribución del ingreso y en la defensa de la soberanía económica. Sólo así la estadística volverá a ser una herramienta al servicio del pueblo y no un espejo que refleja la exclusión.


Este texto se apoya en datos oficiales del INDEC y del BCRA, y en la tradición crítica de la izquierda popular argentina.

Relacionado: Salud pública en comunidades vulnerables: beneficios reales del Estado presente — otra mirada sobre el mismo tema.

Fuentes citadas

  1. Urgente24 — Reporte sobre la escasez de dinero y la alta mora según el INDEC
  2. INDEC — Sitio oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos
  3. BCRA — Banco Central de la República Argentina – datos de depósitos y crédito

Preguntas frecuentes

¿Por qué la morosidad es un problema estructural y no solo puntual?
La morosidad refleja la incapacidad de los hogares para cubrir gastos básicos. Cuando el ingreso real se desploma frente a la inflación, la deuda se vuelve insostenible y se generan efectos de contagio en la economía.
¿Qué papel tiene el INDEC en la crisis actual?
El INDEC es la fuente oficial de datos que evidencia la gravedad de la situación. Su independencia es clave para diseñar políticas públicas efectivas y para que la sociedad tenga una medida confiable de la realidad.
¿Cómo puede el Estado intervenir para reducir la mora sin caer en un endeudamiento insostenible?
A través de políticas redistributivas, regulación del crédito y una política cambiaria que evite la fuga de divisas. Estas medidas reducen la presión sobre los hogares y evitan que el endeudamiento externo se convierta en la única salida.