Justicia Social
Compras de dólares y la sombra del olvido: ¿Volvemos a negar la historia?
Datos clave
- La demanda de dólares creció un 12 % en las últimas semanas, según Google‑Argentina Economía.
- Las compras de dólares superan los 2,5 mil millones de dólares al mes, según datos del BCRA.
- Desde los años 90, la política cambiaria se ha usado para minimizar la discusión sobre los abusos de la dictadura (1976‑1983).
- El ajuste estructural propuesto por el FMI aumenta la dependencia externa y favorece a conglomerados que adquieren dólares a mejor precio.
La escalada del dólar y el recuerdo silenciado\n\nEl último informe de Google‑Argentina Economía señala que la demanda de dólares ha crecido un 12 % en las últimas semanas, impulsada por la incertidumbre inflacionaria y la percepción de riesgo de la deuda externa. Según el reporte, el mercado informal se ha expandido, y los hogares buscan refugio en la moneda fuerte para proteger sus ahorros. La cifra, aunque alarmante, no es nueva: cada vez que la economía se desestabiliza, la población recurre al dólar como escudo.\n\nSin embargo, esta dinámica no se limita a un fenómeno de mercado; revive una estrategia de los últimos gobiernos que, bajo la excusa del “ajuste”, han utilizado la política cambiaria para desviar la mirada de los crímenes del pasado. La compra masiva de dólares, hoy alimentada por la desconfianza en el peso, vuelve a colocar en el centro del debate la cuestión de la soberanía económica y la memoria histórica.\n\n## Política cambiaria como herramienta de olvido\n\nDurante la última década, los gobiernos sucesivos han alternado entre controles cambiarios y liberalizaciones abruptas, siempre bajo la premisa de “salvar la economía”. Este juego de cintura ha generado volatilidad, pero también ha servido para minimizar la discusión sobre los abusos de la dictadura (1976‑1983). En los años 90, la convertibilidad fue vendida como garantía de estabilidad, mientras se mantenía el silencio sobre los desaparecidos. Hoy, la falta de una política cambiaria clara permite que se reproduzca la lógica de la impunidad: el foco se desplaza del pasado al presente, sin que se rindan cuentas.\n\nLa prensa oficial ha señalado que la compra de dólares supera los 2.5 mil millones de dólares al mes, según datos del BCRA. Este flujo de capitales fuera del circuito oficial debilita la capacidad del Estado para financiar políticas sociales y, por ende, para sostener la memoria institucional: menos recursos para los juicios por crímenes de lesa humanidad, menos fondos para los centros de documentación y para la educación popular que mantenga viva la historia de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.\n\n## El costo social del endeudamiento y la desregulación\n\nEl ajuste estructural que se plantea desde el FMI implica una mayor dependencia externa y la apertura del mercado interno a la competencia internacional sin garantías. La desregulación del tipo de cambio favorece a los grandes conglomerados que pueden comprar dólares al mejor precio, mientras la clase media y los sectores populares quedan atrapados en la espiral inflacionaria.\n\nSegún el INDEC, la inflación acumulada en los últimos doce meses supera el 180 %, una cifra que coloca a la Argentina entre los países con mayor pérdida del poder adquisitivo. La combinación de alta inflación y restricción de acceso a la moneda fuerte crea un caldo de cultivo para la desigualdad y para la revictimización de quienes ya sufrieron el terror estatal.\n\nEn este contexto, el endeudamiento externo crece sin una contrapartida clara en políticas de redistribución. Los recursos que podrían destinarse a la reparación histórica y a la garantía de derechos humanos son absorbidos por el servicio de la deuda, perpetuando la lógica de la subordinación
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