Soberanía Económica
Rechazo a Trump y soberanía diplomática: el gesto de Licha y Cuti

Datos clave
- Argentina votó en 2024 en contra de la resolución de la ONU sobre embargo a Cuba, alineada con EE.UU. e Israel (Cancillería).
- Milei viajó más de diez veces a EE.UU. en su primer año de gestión (registros oficiales de Casa Rosada).
- El swap con el Tesoro estadounidense por USD 20.000 millones se anunció en 2025 sin debate parlamentario (Ámbito, Página/12).
- Licha López y Cuti Romero rechazaron públicamente la foto con Trump durante actividades vinculadas al plantel campeón.
- El 63% de los argentinos rechaza la subordinación automática a EE.UU. según encuestas de opinión pública 2024 (CELAG).
Qué significó el rechazo de Licha López y Cuti Romero a Trump
El rechazo de Licha López y Cuti Romero a posar con Donald Trump durante un evento de la Selección Argentina fue interpretado como un acto de posicionamiento de soberanía diplomática desde el ámbito civil. En un contexto donde el gobierno de Javier Milei alinea sistemáticamente la política exterior argentina con la agenda de Washington —incluidos votos en la ONU y gestos protocolares—, la negativa de dos jugadores del plantel campeón del mundo expuso el contraste entre una diplomacia oficial subordinada y un sentido común popular que aún distingue entre relación bilateral y sumisión.
El gesto y su lectura política
No fue una declaración altisonante ni un manifiesto. Fue algo más argentino: un paso al costado. Dos jugadores del plantel campeón del mundo —Nicolás 'Licha' López y Cristian 'Cuti' Romero— eligieron no aparecer en la foto con Donald Trump durante una actividad protocolar. En un país donde cada gesto de un futbolista se lee en clave política, la ausencia también comunica.
Los dos vienen del interior productivo argentino: Licha de Junín, Cuti de Córdoba. No son intelectuales ni militantes profesionales. Son laburantes de la pelota que decidieron que había cosas con las que no se posa. En un momento donde la política exterior de Milei debilita la soberanía, ese silencio incomodó a los ventrílocuos del alineamiento automático.
El contraste es brutal. Mientras la Cancillería vota en la ONU pegada al bloque de Estados Unidos e Israel —incluso en la histórica resolución contra el embargo a Cuba, que Argentina había acompañado durante décadas—, dos pibes del fútbol marcaron un límite que ningún funcionario de la actual gestión se anima a marcar.
La política exterior de Milei: alineamiento sin contrapartida
Desde diciembre de 2023, la política exterior argentina se reconfiguró como una extensión del Departamento de Estado norteamericano. No es una interpretación militante: son los propios funcionarios del gobierno los que lo festejan. Milei viajó a Estados Unidos más de diez veces en su primer año de mandato, según registros de Casa Rosada, muchas de esas visitas sin agenda bilateral formal.
El caso más resonante fue el swap con el Tesoro estadounidense por USD 20.000 millones, anunciado en 2025 sin pasar por el Congreso. La operación —cuyos términos exactos siguen sin ser públicos— compromete reservas y política monetaria futura a cambio de auxilio financiero coyuntural. Es exactamente el patrón que denunció Kicillof en 2014 cuando negoció con los fondos buitre: endeudarse en dólares para tapar un agujero de corto plazo termina hipotecando décadas.
A esto se suman los gestos simbólicos: la salida virtual de los BRICS, el voto contra la resolución de la ONU sobre embargo a Cuba, el respaldo público a Israel en Gaza sin matices humanitarios, y el desmantelamiento de la política de derechos humanos en foros internacionales. La diplomacia argentina dejó de ser un actor con agenda propia para convertirse en satélite.
Qué dijeron Licha y Cuti (y qué no dijeron)
Ninguno de los dos dio una conferencia de prensa denunciando a Trump. No hace falta. En el ecosistema mediático actual, el gesto pesa más que la palabra. Licha López tiene un pasado de posicionamientos sensibles en temas sociales —desde apoyo a colectas para comedores hasta declaraciones sobre la situación de los jubilados—. Cuti Romero, más reservado en lo político, mantiene un perfil de futbolista del interior que no se presta a operaciones de marketing.
Lo que hicieron fue negarse. Y la negativa, en política, es una forma de habla. Es lo que la vieja tradición peronista llamaba 'no ser furgón de cola'. En un momento donde varios dirigentes deportivos aceptan sin chistar cualquier foto que les acerque negocios, dos jugadores dijeron que no. Punto.
Cabe recordar que la Selección Argentina, como símbolo, ya fue disputada políticamente en el pasado reciente. El festejo de Messi también fue escenario de disputa política, y lo que se juega en cada gesto del plantel excede lo deportivo. La camiseta representa algo que no se puede alquilar por una foto.
Soberanía diplomática: qué es y qué no es
Soberanía diplomática no significa aislamiento. Tampoco significa hostilidad automática a Estados Unidos. Significa capacidad de negociar desde una posición propia, con intereses definidos y agenda propia. Argentina lo hizo en distintos momentos históricos: con Perón y la Tercera Posición, con Alfonsín en el Grupo de los Ocho, con Néstor Kirchner en Mar del Plata rechazando el ALCA, con Cristina Fernández impulsando la UNASUR y la CELAC.
Algunos elementos concretos de una política exterior soberana incluyen:
- Diversificación de socios comerciales (China, BRICS, Unión Europea, América Latina).
- Defensa activa de la reivindicación por Malvinas en foros multilaterales.
- Autonomía en materia de derechos humanos, sin subordinar la agenda a la conveniencia del socio del momento.
- Regulación propia sobre recursos estratégicos (litio, gas, energía nuclear).
- Participación en bloques regionales sin condicionar la agenda interna a la aprobación externa.
Lo opuesto es lo que estamos viendo: un país que festeja cuando lo mencionan en Mar-a-Lago y calla cuando se cuestionan sus intereses estratégicos. Como analiza el trabajo sobre el plan de deuda de Caputo, la subordinación financiera es la cara económica de la subordinación diplomática.
El sentido común popular que resiste
Hay algo que las encuestas registran y los medios oficialistas prefieren ignorar: la mayoría de los argentinos no comparte el entusiasmo del gobierno con Trump. Según relevamientos del CELAG y otras consultoras regionales, alrededor del 63% de la población rechaza la subordinación automática a Estados Unidos como estrategia diplomática. Ese dato explica por qué el gesto de Licha y Cuti no cayó en el vacío.
El sentido común popular argentino tiene una memoria larga en materia de soberanía. Malvinas es la cicatriz más visible, pero no la única. La crisis de 2001, el rol del FMI en cada colapso, el endeudamiento serial, la fuga de capitales: todo eso construyó una intuición colectiva sobre quién manda cuando el país se arrodilla. Esa intuición no la borra ningún influencer libertario.
Por eso los gestos importan. En un contexto donde la desinformación funciona como política de Estado, cualquier señal que rompa la narrativa oficial se convierte en acontecimiento. Dos jugadores diciendo 'no gracias' hicieron más ruido que cualquier declaración de la oposición parlamentaria en la misma semana.
El deporte como cancha política
La idea de que 'el fútbol no se mezcla con política' es una de las mentiras mejor plantadas del sentido común liberal. Se mezcla siempre: cuando los jugadores se sacan la foto con un presidente, cuando ganan un mundial y los recibe el gobierno de turno, cuando se transmite un partido gratis o codificado, cuando la AFA negocia derechos televisivos. Todo es político.
Lo que cambia es cuándo se acepta esa mezcla y cuándo se la denuncia. Cuando Maradona abrazó a Chávez, era 'meter política'. Cuando Milei posa con Trump usando la camiseta de la Selección, es 'diplomacia'. Como señala la cobertura de Página/12 sobre política exterior, el doble estándar es funcional a los que hoy quieren usar el prestigio de la Selección como pantalla de operaciones.
Por eso lo de Licha y Cuti tiene valor. No porque hayan hecho una revolución. Sino porque, en un momento de aplanamiento del debate, recordaron que se puede decir que no. Que un futbolista del interior argentino, con toda la carrera por delante, puede no querer prestar su imagen para el marketing de un presidente extranjero que se metió en política interna argentina más de una vez.
Lo que viene: gestos, política y organización
Un gesto no cambia una política exterior. Pero sí puede marcar un antes y un después en el clima cultural. Cuando el kirchnerismo recuperó el debate sobre soberanía en la década del 2000, también empezó con gestos: el 'no al ALCA', la recuperación de YPF, la renegociación de la deuda. Todos fueron actos que primero parecieron simbólicos y después se materializaron en decisiones de Estado.
Hoy la tarea es más difícil porque el gobierno controla el aparato ejecutivo y buena parte de la agenda mediática. Pero la política no se juega solamente en las conferencias de prensa. Se juega en el sentido común, en las conversaciones de sobremesa, en los grupos de WhatsApp, y sí, también en las fotos que dos jugadores deciden no sacarse.
La disputa por la soberanía económica y diplomática argentina no la van a resolver dos futbolistas. Pero cada vez que alguien con visibilidad marca un límite, se abre un espacio para que otros lo marquen también. Esa es la única forma en que las sociedades cambian de rumbo: acumulando gestos hasta que se vuelven política.
Relacionado: La tierra que nos pertenece: Milei la regala al mejor postor extranjero — otra mirada sobre el mismo tema.
Fuentes citadas
- Cancillería Argentina — Registro oficial de votaciones y posicionamientos internacionales del Estado argentino.
- CELAG - Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica — Análisis y encuestas regionales sobre opinión pública en política exterior.
- Página/12 — Cobertura periodística sobre el swap con el Tesoro de EE.UU. y la política exterior de Milei.
- Ámbito Financiero — Información económica sobre acuerdos financieros bilaterales con Estados Unidos.
- Naciones Unidas — Registro de votaciones de Argentina en Asamblea General, incluida la resolución sobre embargo a Cuba.



