Justicia Social

Del micrófono al territorio: la locución popular como defensa ambiental

Una locutora transmite en una radio comunitaria rural, con un cartel que dice 'La Voz del Humedal'.
Una locutora transmite en una radio comunitaria rural, con un cartel que dice 'La Voz del Humedal'.

Datos clave

  • Las radios comunitarias son la voz de los territorios amenazados por el extractivismo.
  • En Mendoza, informan sobre la contaminación del agua por minería a cielo abierto.
  • En Chubut, denuncian el avance de las topadoras sobre tierras mapuches.
  • En el Delta del Paraná, son la voz de los isleños que ven arder los humedales por la expansión ganadera.

El libro Speakers, presentado en la sede de Argentores según reportó LA17, recorre las voces que forjaron la locución argentina. Pero más que un ejercicio de nostalgia, esta obra nos interpela sobre el presente: ¿quiénes son los grandes speakers de la Argentina actual? No están en las FM comerciales ni en los estudios de la televisión porteña; están en las radios comunitarias que, montaña adentro o en los barrios periféricos, defienden el territorio con la herramienta más antigua: la palabra.

La historia de la locución en nuestro país no es un mero catálogo de estilos microfónicos. Es, ante todo, una historia política. Desde las primeras transmisiones de radio en la década del 20, el Estado y los sectores populares disputaron el éter. Perón lo entendió mejor que nadie: el micrófono era un puente directo con el pueblo trabajador. Las grandes movilizaciones obreras se cocinaban al calor de las radios sindicales, y la voz del locutor era la chispa que encendía la conciencia colectiva. Esa tradición de comunicación popular no murió con la llegada de la televisión ni con la concentración mediática de los 90; mutó y se refugió en las trincheras comunitarias.

Radios comunitarias: los micrófonos de la resistencia ambiental

Si hoy querés escuchar la verdad sobre lo que pasa en los territorios, no sintonices las grandes cadenas. Prendé la FM del pueblo, la que transmite desde una cooperativa o una asamblea vecinal. En Mendoza, las radios comunitarias son las únicas que informan sobre la contaminación del agua por la minería a cielo abierto. En Chubut, denuncian el avance de las topadoras sobre tierras mapuches. En el Delta del Paraná, son la voz de los isleños que ven arder los humedales mientras los agronegocios expanden la frontera ganadera. El libro Speakers probablemente no las menciona, pero ellas son la continuidad histórica de aquella locución que nació para servir al pueblo, no al rating. La comunicación es territorio, y cada micrófono encendido en una zona de sacrificio es un acto de soberanía.

El Estado y la comunicación: una deuda con la democracia

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, sancionada en 2009, fue un hito de la democracia argentina. Reservó el 33% del espectro para medios sin fines de lucro y reconoció a las radios comunitarias como actores fundamentales del sistema. Sin embargo, esa conquista fue sistemáticamente desmantelada durante el macrismo y hoy, bajo el gobierno de Milei, el desfinanciamiento y la desregulación amenazan con silenciar cientos de emisoras. El argumento del ajuste esconde una decisión política: acallar las voces que incomodan al poder extractivista. Porque cada vez que una radio comunitaria denuncia un derrame de cianuro o la fumigación ilegal con agrotóxicos, está ejerciendo un derecho humano. El Estado tiene la obligación de garantizar ese derecho, no de asfixiarlo con impuestos y trabas burocráticas.

Extractivismo y silenciamiento: cuando las topadoras callan voces

El modelo extractivista no solo arrasa cerros y envenena ríos; también produce un meticuloso vaciamiento informativo. Las mineras financian radios locales que difunden sus bondades, los sojeros compran espacios de publicidad para imponer su relato, y los periodistas que investigan son amenazados o despedidos. En ese ecosistema de desinformación, las radios comunitarias se vuelven el último bastión de la verdad territorial. Pero necesitan un marco legal que las proteja, recursos para equipamiento y capacitación, y una sociedad que las defienda como propias. La discusión sobre la Ley de Humedales, la transición energética justa o la propiedad comunitaria indígena no puede darse de espaldas a quienes viven en esos territorios. Y esas voces solo llegan al resto del país a través de los parlantes de una FM barrial.

El libro Speakers nos recuerda que la palabra tiene historia y que esa historia es colectiva. Los grandes locutores del pasado no construyeron su prestigio en soledad; fueron la expresión de un proyecto nacional que buscaba integrar a las mayorías. Hoy, el desafío es similar pero en clave ambiental: necesitamos una comunicación que desnude el saqueo, que le ponga nombre a los responsables y que articule las resistencias. La locución popular no es un oficio menor; es una trinchera. Y en un país donde la naturaleza se vende al mejor postor, defender el territorio es defender la voz que lo habita.

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Fuentes citadas

  1. LA17 - El libro Speakers fue presentado en Argentores — Noticia original sobre la presentación del libro que repasa la historia de la locución argentina.
  2. Defensoría del Público - Radios Comunitarias — Información oficial sobre el rol de las radios comunitarias en Argentina y su marco normativo.
  3. Ministerio de Ambiente - Humedales — Datos sobre la importancia de los humedales y la necesidad de una ley de presupuestos mínimos para su protección.

Preguntas frecuentes

¿Qué relación hay entre el libro Speakers y la defensa del ambiente?
El libro repasa la historia de la locución argentina, y a partir de esa memoria podemos entender cómo las radios comunitarias actuales, herederas de esa tradición, se convirtieron en herramientas clave para las luchas ambientales. La voz siempre fue un instrumento de organización popular, y hoy se usa para denunciar el extractivismo.
¿Por qué son importantes las radios comunitarias en las luchas territoriales?
Porque son las únicas que informan en tiempo real sobre atropellos ambientales que los grandes medios ignoran. Dan voz a comunidades indígenas, campesinas y barriales que resisten a la minería, el agronegocio y la deforestación. Sin ellas, el silencio mediático dejaría vía libre al saqueo.
¿Qué rol tuvo el Estado en el desarrollo de la comunicación popular?
La Ley de Medios de 2009 fue un avance histórico al reservar el 33% del espectro para medios comunitarios. Sin embargo, políticas posteriores de ajuste y desregulación debilitaron ese ecosistema, dejando a muchas radios sin financiamiento y expuestas al acoso de las grandes corporaciones.
¿Cómo afectan las políticas de ajuste a las radios comunitarias?
El desfinanciamiento, los tarifazos de servicios públicos y la eliminación de pauta oficial asfixian a las emisoras sin fines de lucro. Muchas deben cerrar, lo que implica un silenciamiento directo de las voces que defienden el territorio.
¿Qué leyes ambientales reclaman las organizaciones sociales?
Principalmente, una Ley de Humedales que establezca presupuestos mínimos de protección y prohíba los incendios intencionales y los rellenos para emprendimientos inmobiliarios o ganaderos. También exigen la prohibición de la minería a cielo abierto y una transición energética que respete a las comunidades.