Soberanía Económica
Inflación récord: lo que el ajuste le hizo al bolsillo argentino
La jubilada de Lanús y el número que no sale en los titulares
María tiene 68 años, cobró toda su vida como empleada doméstica, y hoy recibe la jubilación mínima. Cada quince del mes hace la misma cuenta en la cocina de su casa en Lanús: luz, gas, remedios, algo de comida. La cuenta nunca cierra. "Antes me sobraba para el nieto", dice, y no termina la frase.
Esa escena no aparece en los cuadros comparativos que circulan esta semana entre economistas y comunicadores. Lo que sí aparece, según una nota publicada por Infobae, es que Argentina le gana a España en términos de tasa de desempleo y crecimiento del PBI, pero pierde "por goleada" en inflación y condiciones laborales. El fútbol como metáfora para describir el deterioro de la vida cotidiana de millones de personas.
Habría que preguntarle a María qué le importa más: el número del desempleo o el precio del aceite.
Comparar sin contexto es mentir con estadísticas
La comparación Argentina-España tiene algo de trampa intelectual que vale la pena desmontar. España lleva años con una tasa de desempleo estructuralmente alta, herencia de la crisis de 2008 y de un modelo productivo con poca industria y mucho turismo estacional. Que Argentina esté por debajo en ese indicador no es una hazaña del modelo actual: es, en parte, el resultado de décadas de construcción de empleo industrial y de políticas de sostenimiento del mercado interno que el kirchnerismo impulsó con consistencia entre 2003 y 2015.
El problema real es otro. Cuando la inflación acumulada en un solo año supera el 200%, como ocurrió en 2024 según los propios datos del INDEC, la pregunta no es si hay trabajo. La pregunta es si ese trabajo alcanza para vivir. Y la respuesta, para una porción creciente de la clase trabajadora argentina, es que no.
La informalidad laboral ronda el 40% de los ocupados, según registros del Ministerio de Trabajo. Eso significa que cuatro de cada diez trabajadores no tienen obra social, no aportan a la jubilación, no tienen vacaciones pagas ni indemnización. Tienen trabajo, sí. Pero no tienen derechos. Y esa distinción —entre empleo y trabajo digno— es exactamente la que el modelo de ajuste prefiere no hacer.
El ajuste tiene cara de mujer mayor y de pibe de 25
Juan tiene 25 años y trabaja en un depósito de logística en Berazategui. Cobra en negro, hace doce horas, y el sueldo no le alcanza para alquilar solo. Vive con sus padres. No porque no quiera independizarse: es que el mercado de alquileres, desregulado de un plumazo por el DNU 70/2023 de Milei, expulsó a toda una generación del acceso a la vivienda.
"Antes había ley de alquileres, capaz que no era perfecta, pero había un techo", dice Juan en el recreo del depósito, con el teléfono en la mano. "Ahora el dueño te pone el precio que quiere y si no te gusta, la calle".
Eso tampoco aparece en los cuadros comparativos. La desregulación no es un dato frío: es una política que tiene consecuencias concretas en la vida de personas concretas. El Estado que se retira no desaparece: deja el espacio libre para que lo ocupe el mercado, que siempre beneficia a quien ya tiene.
Lo que el modelo de ajuste llama "éxito"
El Gobierno nacional viene presentando la baja de la inflación mensual como un trofeo. Y es cierto que pasar de un 25% mensual en diciembre de 2023 a cifras de un dígito en 2025 es un cambio de tendencia. Pero hay que ser precisos: esa baja se logró con recesión, caída del consumo, destrucción del salario real y licuación de jubilaciones. No es un milagro técnico. Es el resultado predecible de aplastar la demanda.
Cuando la gente no tiene plata para comprar, los precios suben menos. Eso no es estabilidad: es empobrecimiento ordenado.
La economista Mercedes Marcó del Pont lo explicó con claridad en varias oportunidades: la inflación en Argentina tiene componentes estructurales que no se resuelven con ajuste fiscal sino con política industrial, control de precios en sectores concentrados y redistribución del ingreso. El modelo que hoy se aplica ataca el síntoma —el gasto público, el consumo popular— y deja intactas las causas: la concentración económica, la fuga de capitales, la dependencia del FMI.
El espejo español y lo que no queremos ver
La comparación con España también sirve para otra cosa: para recordar que los países que lograron salir de crisis profundas lo hicieron con más Estado, no con menos. El Plan de Recuperación español post-pandemia se apoyó en fondos europeos, inversión pública y sostenimiento del empleo. No fue el mercado el que salvó a los trabajadores españoles: fue una arquitectura institucional que, con todas sus contradicciones, mantuvo pisos mínimos de protección social.
Argentina tuvo esa arquitectura. La construyó con trabajo, con conflicto, con décadas de luchas sindicales y políticas de Estado. La AUH, el PAMI fortalecido, la reapertura de paritarias, la industria nacional protegida: todo eso fue desmantelado en dos períodos de gobierno —Macri primero, Milei ahora— con la misma lógica: el mercado sabe mejor que el Estado.
María, la jubilada de Lanús, no tiene tiempo para ese debate filosófico. Ella sabe que cuando el Estado estaba presente, su jubilación alcanzaba. Y que cuando el Estado se retiró, empezó a faltar.
El futuro no se construye solo
La nota de Infobae usa el fútbol como metáfora: Argentina gana en algo, pierde en otro. Pero la vida de los pueblos no es un partido. No hay empate técnico que valga cuando millones de personas no pueden cubrir la canasta básica.
Lo que los datos de inflación y condiciones laborales muestran no es una derrota deportiva. Es el costo humano de una decisión política: la de gobernar para los que ya tienen, a expensas de los que trabajan y producen.
El futuro se construye desde el Estado. No como consigna: como evidencia histórica. Los países que redujeron la desigualdad, que generaron empleo de calidad, que bajaron la inflación sin destruir el salario, lo hicieron con planificación, con inversión pública, con soberanía sobre sus recursos. Argentina lo sabe. Ya lo hizo. Y puede volver a hacerlo.
Relacionado: Soberanía económica y su impacto en las pymes: la batalla del entramado productivo argentino — otra mirada sobre el mismo tema.
Fuentes citadas
- Infobae — Argentina gana a España en paro y crecimiento pero pierde en inflación — Nota original que dispara el análisis comparativo Argentina-España en indicadores económicos.
- INDEC — Índice de Precios al Consumidor (IPC) — Fuente oficial de los datos de inflación mensual y acumulada en Argentina.
- Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social — Estadísticas laborales — Datos oficiales sobre informalidad laboral, empleo registrado y condiciones de trabajo en Argentina.
