Justicia Social

Cristina 2027: lo que está en juego no es una candidatura sino el modelo de país

Cristina 2027: lo que está en juego no es una candidatura sino el modelo de país
Cristina 2027: lo que está en juego no es una candidatura sino el modelo de país

El nombre propio como síntoma de un debate más profundo

Máximo Kirchner volvió a poner sobre la mesa la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner para las elecciones presidenciales de 2027, según informó LA17. La noticia recorrió todos los portales y generó, como siempre que aparece ese apellido, reacciones en cadena de elogios y furias cruzadas. Pero si nos quedamos en el ruido del nombre y no miramos qué hay detrás, estamos haciendo exactamente lo que les conviene a los que hoy administran el ajuste: transformar una discusión sobre modelo de país en un reality de figuras.

Eduqueros no es un medio de farándula política. Por eso proponemos leer este dato desde donde más importa: desde el barrio de Matanza, desde la escuela pública de Rosario que perdió su copa de leche, desde el hospital Evita de Lanús donde los insumos escasean, desde el comedor de Villa Lugano que triplicó su demanda en dos años. Desde ahí, la pregunta no es si Cristina puede o no puede ser candidata. La pregunta es: ¿qué Estado van a encontrar los pibes cuando lleguen las próximas elecciones?

El territorio habla: lo que el ajuste dejó en los barrios

Mientras la discusión mediática gira en torno a candidaturas y estrategias electorales, hay números que no mienten. Según datos del INDEC, la pobreza en la Argentina alcanzó al 38,9% de la población en el segundo semestre de 2024, con una indigencia que trepó al 8,5%. Eso no es una abstracción estadística: son aproximadamente 18 millones de personas que no cubren la canasta básica total, y más de 4 millones que no alcanzan a comer lo suficiente.

En los barrios populares del conurbano bonaerense, en las villas de la Ciudad de Buenos Aires, en los asentamientos del norte santafesino y en los pueblos del interior profundo, esos números tienen cara y nombre. Son las jubiladas que cortan la pastilla al medio porque no llegan a fin de mes. Son los pibes que van a la escuela con hambre porque el Estado nacional desfinanció los programas de alimentación escolar. Son las familias que esperan turno en el hospital público durante horas porque la guardia está desbordada y los medicamentos oncológicos dejaron de llegar con regularidad.

Ese es el territorio desde donde hay que leer cualquier debate político en la Argentina de hoy.

Cristina como símbolo de una disputa programática, no personal

El kirchnerismo tiene una historia concreta de gestión que puede defenderse con datos: reducción de la pobreza a niveles históricamente bajos durante la primera década del siglo XXI, creación de empleo registrado, estatización de YPF, recuperación de las AFJP, Asignación Universal por Hijo, Conectar Igualdad, paritarias libres, ampliación de derechos civiles. No es una épica inventada: es un registro histórico verificable.

Cuando Máximo Kirchner insiste en la candidatura de su madre, no está hablando —o al menos no debería estar hablando— solo de un nombre en una boleta. Está hablando de reinstalar en el centro del debate la pregunta que el macrismo y la actual gestión de Milei sistemáticamente evaden: ¿quién paga el costo del ajuste y quién se beneficia? La respuesta que el peronismo nacional-popular ha dado históricamente es clara: no pueden ser siempre los mismos de abajo.

Esa es la disputa real. Y en esa disputa, el apellido Kirchner funciona como síntesis de una posición programática, con todo lo que eso implica de adhesiones profundas y rechazos igualmente profundos.

El riesgo de reducir todo a la figura y perder el programa

Dicho esto, hay una trampa en la que el propio espacio puede caer: convertir la candidatura en un fin en sí mismo y no en un vehículo de transformación. La historia del peronismo enseña que el liderazgo es inseparable del programa, pero también que ningún liderazgo reemplaza la organización territorial, la formación política y la construcción colectiva.

Desde los barrios, desde las organizaciones sociales, desde los sindicatos y desde las escuelas populares, la pregunta que se hacen los militantes no es solo "¿quién va?", sino "¿con qué propuesta va, y cómo se construye eso desde abajo?". Un candidato o candidata sin estructura territorial sólida, sin cuadros políticos formados y sin un programa económico que responda a las necesidades concretas de los sectores populares es apenas una figura mediática.

El desafío del kirchnerismo de cara a 2027 es demostrar que puede articular ambas cosas: la potencia simbólica de un liderazgo reconocido y la profundidad de una propuesta que llegue a los comedores, a las fábricas recuperadas, a las cooperativas, a las aulas.

Lo que se juega en 2027 desde el territorio

Las elecciones de 2027 no son solo una competencia por el Ejecutivo nacional. Son la disputa por el rumbo de un país que hoy está siendo sometido a un experimento de ajuste estructural de proporciones históricas: desregulación de precios, apertura indiscriminada de importaciones, licuación de jubilaciones, vaciamiento del Estado, subordinación al FMI con un nuevo acuerdo que compromete recursos que deberían destinarse a salud, educación e infraestructura social.

En ese contexto, cada familia que pierde poder adquisitivo, cada jubilado que ve su haber reducido en términos reales, cada pibe que abandona la escuela porque tiene que salir a trabajar, cada trabajador que pasa del empleo registrado a la informalidad, es un actor político aunque no lo sepa. Porque lo que le pasa en el bolsillo, en el plato y en la salud es el resultado directo de decisiones políticas.

Desde Eduqueros sostenemos que el debate sobre candidaturas es legítimo y necesario, pero tiene que estar subordinado a una discusión más grande: ¿qué Estado queremos reconstruir? ¿Qué derechos hay que garantizar primero? ¿Cómo se financia un sistema de salud, educación y protección social universal sin depender de la deuda externa?

Esa es la conversación que los barrios están esperando. Y cualquier candidatura que aspire a representar a los sectores populares tiene que poder dar esa respuesta con claridad, con datos y con convicción.

El futuro se construye desde el Estado, y desde el barrio

El tagline de este medio no es una frase decorativa. El futuro se construye desde el Estado porque el mercado, librado a su propia lógica, concentra la riqueza en pocas manos y deja afuera a los que menos tienen. Eso no es ideología: es lo que muestran treinta años de historia argentina desde el Rodrigazo hasta el Rodrigazo 2.0 que estamos viviendo hoy.

Pero el Estado también se construye desde el barrio. Desde la organización popular, desde la demanda colectiva, desde la presión de los que no tienen otro capital que su capacidad de organizarse. Por eso, la candidatura de Cristina —o de quien finalmente encabece la alternativa popular en 2027— importa en la medida en que sea la expresión de esa construcción colectiva, y no su sustituto.

Los 18 millones de argentinos en situación de pobreza no pueden esperar que los dirigentes resuelvan sus diferencias internas para empezar a construir. Ya están construyendo, en cada comedor, en cada asamblea, en cada escuela que se niega a cerrar. La política institucional tiene la responsabilidad de estar a la altura de esa energía.

Relacionado: 1,9% de inflación: un logro del mercado o una deuda social pendiente — otra mirada sobre el mismo tema.

Fuentes citadas

  1. LA17 — Máximo Kirchner insiste en candidatura de Cristina para 2027 — Fuente original de la noticia que da origen a este editorial.
  2. INDEC — Incidencia de la pobreza e indigencia, segundo semestre 2024 — Datos oficiales sobre pobreza e indigencia utilizados para contextualizar el impacto social del ajuste.
  3. Página/12 — Cobertura política y económica nacional — Referencia de seguimiento del debate político interno del kirchnerismo y la coyuntura económica.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Máximo Kirchner insiste en la candidatura de Cristina para 2027?
Máximo Kirchner sostiene que Cristina Fernández de Kirchner es la figura con mayor capacidad de articular al peronismo y representar una alternativa programática al modelo de ajuste vigente. Más allá de la estrategia electoral, la insistencia refleja la búsqueda de un liderazgo que sintetice el programa nacional-popular frente a las políticas de desregulación y endeudamiento externo.
¿Cuál es el contexto social en el que se da este debate electoral?
Según datos del INDEC, la pobreza alcanzó al 38,9% de la población en el segundo semestre de 2024, con más de 18 millones de personas sin acceso a la canasta básica total. En ese marco, el debate sobre candidaturas tiene un peso concreto: lo que se defina en 2027 determinará si el Estado recupera su rol redistributivo o profundiza el ajuste.
¿Puede Cristina Kirchner ser candidata en 2027 legalmente?
Esta es una discusión jurídica abierta. La condena que pesa sobre Cristina Fernández de Kirchner está apelada ante la Corte Suprema de Justicia. Mientras el proceso judicial no esté firme y ejecutoriado, su elegibilidad sigue siendo materia de debate legal y político.
¿Qué rol juega la organización territorial en la construcción de la alternativa para 2027?
Desde una perspectiva de derechos sociales, ninguna candidatura es suficiente sin organización de base. Las organizaciones barriales, los sindicatos, las cooperativas y las escuelas populares son los actores que sostienen la demanda social y que deben ser el motor de cualquier propuesta transformadora, más allá del nombre que encabece la boleta.
¿Qué políticas concretas deberían estar en el centro del debate de cara a 2027?
Desde Eduqueros sostenemos que el debate debe centrarse en la recuperación del poder adquisitivo de jubilaciones y salarios, el financiamiento del sistema de salud y educación pública, la soberanía sobre los recursos naturales, la renegociación de la deuda con el FMI y la reconstrucción de las políticas de protección social desmanteladas en los últimos años.